Deshaciendo los pasos

Nombre maya: Etmal, repasar los pasos.
Nombre náhuatl: Ikshiloa, deshacer los pasos. Intento: Regreso a mi origen para encontrarme a mí mismo. 

Terminada la serie del oeste, dedicamos unos minutos a su técnica nahuálica, la recapitulación, llamada en maya Kaajal, repasar los eventos, y en náhuatl Tlania, consultar los recuerdos para cobrar conciencia. La recapitulación trabaja con los recuerdos para detectar los estados emocionales asociados; por lo tanto, es una técnica al servicio del vehículo emocional.

Por lo general, gran parte de la energía vital del adulto está atascada en conflictos emocionales, temores no trascendidos, deseos frustrados, dudas existenciales, celos, ofensas, vergüenzas, sentido de culpa legítimo o implantado… Tales atascos nos impiden alcanzar nuestros objetivos. La recapitulación es la técnica para desatar los nudos emocionales y recuperar lo que es nuestro. Su propósito no es juzgar los recuerdos, regodearnos en ellos o encontrarles sentido, sino dejar que fluyan y observarlos, como quien observa peces en un estanque. Después de un tiempo de observación, comenzamos a detectar nuestras rutinas conductuales. Son esas rutinas, y no los incidentes en sí, lo que importa en esta práctica, pues conocerlas es el primer paso para romperlas y ser libres. La recapitulación nos saca del punto donde quedamos anclados, y nos devuelve al aquí y ahora.

Hay diversos tipos de recapitulación: cotidiana, temática, puntual, libre, onírica, etcétera. Ejemplificaremos esta sesión con un ejercicio llamado Deshaciendo los pasos, consistente en recordar los eventos que acaban de ocurrir para extraer la experiencia, antes que la mente les ponga una etiqueta y los relegue al sótano de la memoria.

Incorporación

1. Preparación. Esta postura no tiene desplazamiento. Para empezar, nos colocamos en pose de atención sentada, centramos la mirada, tomamos una respiración completa y aguardamos.

2. Montaje. Una vez calmado el aliento, montamos una variante de la postura del Meditante que nos resulte cómoda, descansamos las manos sobre los muslos, cerramos los ojos, callamos la mente y recapitulamos la sesión de ejercicios.

a) Regresamos al momento en que nos propusimos efectuar la sesión y repasamos lo que hicimos a partir de ahí, qué nos ocurrió y qué sensaciones nos produjo; por ejemplo, la ruta que seguimos para llegar al lugar de prácticas, a quiénes nos encontramos por el camino o en el sitio, cómo saludamos, etcétera. Es importante que activemos únicamente la facultad de recordar, no el juicio crítico. Si la mente divaga, la observamos por un momento y regresamos al ejercicio.

b) Una vez recapitulado el preámbulo de la sesión, evocamos el Saludo a los Cuatro Rumbos, el estado de ánimo que teníamos al entrar, y el estado resultante al terminar. También elementos como la atención que le prestamos al ejercicio, qué tan fluido salió, si nos equivocamos o tropezamos, si nos distrajimos, etcétera.

c) Lo siguiente, es recapitular los detalles del calentamiento y su impacto sobre el organismo, así como cualquier intercambio social activo o pasivo que haya tenido lugar en ese momento.

d) Luego viene la ejecución de cada postura, su grado de dificultad o facilidad subjetivas, lo que pensamos o sentimos en cada una de ellas. Esta fase del ejercicio implica recordar las eventuales interrupciones, estímulos sensoriales que nos hayan llegado, conversaciones con compañeros de práctica, etcétera. Si algún detalle capta nuestra atención, le dedicamos el tiempo que sea necesario, hasta que se disipe.

e) Terminada la última postura, llegamos al momento en que nos sentamos a recapitular. Repasamos la expectativa que teníamos entonces y la comparamos con el estado de conciencia que tenemos ahora. El intento de recapitular la recapitulación tiene una propiedad valiosa: calla la mente. En ese punto, la recapitulación se transforma en meditación.

3. Retorno. El retorno de esta postura es tan simple como abrir los ojos y estirar las piernas.