Recorrido corporal

Nombre maya: Tawokol, autoobservación corporal.
Nombre náhuatl: Tonaltoka, examen corporal.
Intento: Mi mente, mi respiración y mi cuerpo son uno en intento. 

La técnica nahuálica del sur es la propiocepción o conocimiento del propio cuerpo; incluye posturas, gestos manuales, respiraciones, marchas, danzas, artes marciales y ejercicios de toma de conciencia corporal. La conciencia corporal es la habilidad de percibir las señales que nos envía el organismo, para tomar las necesarias medidas de descanso, alimentación, higienización, corrección o sanación. Se puede afinar mediante ejercicios como el que hemos escogido para terminar esta sesión, consistente en recorrer con la atención los veinte subtractos principales del cuerpo, con los siguientes propósitos:

1ro. Descansar. El descanso ayuda a regenerar las células y a disipar las toxinas (ácido láctico) que acumularon los músculos.

2do. Asimilar la sesión. El descanso nos proporciona un momento para recapitular la sesión y evaluar dónde están nuestros puntos fuertes y débiles. Además, el impacto de las posturas nos dice cómo estamos tratando a nuestro vehículo físico, qué tanto lo hemos atendido o ignorado, cultivado o maltratado.

3ro. Constatar el aporte de las posturas. La ganancia en elasticidad, fuerza, contención, coordinación y sentido de equilibrio, se presenta como sensaciones de cosquilleo o fatiga muscular. No hay que confundir estos indicadores con el dolor provocado por lesiones.

4to. Detectar los nudos físicos que pueden dejar las posturas. Los percibimos como contracciones, palpitaciones, temblores y desviaciones en la simetría del cuerpo, y los disipamos mediante atención relajante.

Incorporación

1. Preparación. Esta postura no tiene desplazamiento. Para empezar, nos colocamos en pose de atención tendida dorsal (sobre la espalda, con las piernas unidas y los brazos a los lados del cuerpo, las manos con las palmas hacia arriba y los dedos unidos sin forzar). Centramos la mirada en el techo y aguardamos.

2. Montaje. Cuando se calma la respiración, montamos la pose del cadáver, consistente en que contraemos las piernas hasta que las plantas de los pies se tocan, cerrando el circuito de la energía. Los brazos se abren un poco para no rozar los muslos, manteniendo las palmas de las manos hacia arriba. Cerramos los ojos y tomamos una respiración completa para tonificar.

3. Dirigimos la atención al rostro y observamos cuán relajados están la frente, el entrecejo, los ojos, la boca y las mejillas. Si notamos alguna contracción, nos concentramos en ella hasta que se relaje.

4. A continuación, vamos al cuello y la nuca, y repetimos el proceso de observación y relajación. A partir de ahí, recorremos los subtractos del cuerpo en este orden:

• Hombros izquierdo y derecho.
• Brazos izquierdo y derecho.
• Antebrazos izquierdo y derecho.
• Manos izquierda y derecha.
• Pecho.
• Vientre.
• Caderas izquierda y derecha.
• Muslos izquierdo y derecho.
• Piernas izquierda y derecha.
• Pies izquierdo y derecho.

Nota: realizamos el recorrido de la cabeza a los pies para calmarnos. Si queremos activarnos, podemos recorrernos en sentido contrario.

5. Retorno. El retorno de esta postura es muy simple: estiramos las piernas y regresamos a la pose inicial.