Tercera parte
Ejercicios complementarios

El control del aliento

Meditante dentro de su cuerda de espinas, lámina del Códice Borgia. El pico de ave como emblema del aliento, escultura mexica. El médium recibe la inspiración de un ave-serpiente, imagen de un vaso maya.

El pico de ave como emblema del aliento, escultura mexica.

El arte de respirar Como patrón de la vida y la evolución, los pueblos de habla náhuatl apodaron a la Serpiente Emplumada E’ekatl, término equivalente al maya Ik, viento, aliento. La asociación se debe a que ellos consideraban que la vida radica en el acto ventilatorio. La importancia que le dieron a la respiración quedó patente en los símbolos relacionados con la nariz y la boca. El glifo del aire y el aliento era un caracol cuyas espirales recordaban las ondas del viento; por ello, el caracol cortado llegó a ser el emblema de la Serpiente Emplumada. Colocado en la boca de un meditante, representaba los conceptos de canto sagrado y merecimiento espiritual. Otro emblema del aliento era el pico de ave; vinculado al rostro humano, aludía a la palabra y la voluntad, facultades que distinguen a los seres vivos del resto de la Naturaleza. En forma de un ave que desciende sobre un sacerdote, representaba la capacidad de comunicar e inspirar verdades espirituales.

Los sabios toltecas observaron que el aliento es el vehículo de la energía vital; por lo tanto, es el responsable de que nos pongamos en contacto con el mundo externo a través de los sentidos. De ahí que el siguiente conjuro, a modo de advertencia para el meditante, asocie su respiración con las distracciones y limitaciones que interrumpen su práctica:

“He aquí, vienen mis hermanas (los sentidos), mi condición humana. Una de ellas trae un ramillete de pluma florida, que es su respiración, el sacudidor de algodón con que me distrae, la cuerda con que me ata.” (Ruiz de Alarcón, Tratado de las Idolatrías)

Como excitador de los sentidos, el aliento es también el conductor de los estados de conciencia. Todos sabemos que, si nos asustamos o somos retados, la respiración se corta; al atender, atenuamos el aliento; un momento de paz se refleja en inhalaciones profundas y lentas, mientras que la agitación emocional nos lleva a ventilar superficial y rápidamente.

De un modo lógico, los sabios toltecas concluyeron que lo contrario también se cumple: si alteramos las pautas de la respiración mediante ejercicios, modificamos los estados psicofísicos. Esta observación se sumó a otras, y así surgió una disciplina de autoentrenamiento a la que los nahuas llamaron I’imati, control del aliento, cuyo objeto era propiciar un estado de dignidad y calma, como refiere el Códice Matritense:

“El aliento manipulado se hace hermoso y se honra; elevado, elegante, se dignifica y calma.”

El término I’imati se compone de I’iotl, respiración, y Mati, atender, controlar. Llama la atención que el primer diccionario de la lengua náhuatl, publicado por el padre Molina en 1571, lo traduzca: “componerse o pulirse”, es decir, autocultivarse. Un equivalente es el verbo I’iotia, con dos acepciones pertinentes a la práctica del Kinam: manipular la respiración y acrecentar el resplandor o fuerza vital.

Los anahuacas entendían la vitalidad como una composición de dos energías: la que recibimos a través del acto de fecundación que nos dio origen (maya: Pishan; náhuatl: Tleyotl), y la que obtenemos del proceso metabólico (maya: Kushtal; náhuatl: Nelwayotl). Puesto que ambos aspectos tienen una naturaleza ardiente o “solar”, representaban la vitalidad mediante una mariposa (animal nahual del Sol) colocada bajo la nariz.

Consideraban que la manipulación sabia de la fuerza vital se manifiesta en atributos como longevidad, salud, ánimo, buen humor, magnetismo personal y capacidad para convencer. Por ello, los líderes anahuacas practicaban ejercicios para activar su Tleyotl, tal como describe el Códice Matritense a propósito del gobernante mexica Moteku’soma:

“Motecuhzoma se vivificaba y fortalecía su Tonalli, se hacía joven nuevamente y alargaba su vida, pues se llenaba de Tleyotl, se llenaba de gloria, se embravecía... Cuando el Tleyo es capturado (sugestionado), se daña el Tonalli.”

La técnica de la manipulación del aliento quedó representada en el arte mediante emblemas de obturación del acto ventilatorio, como bolas de algodón en las fosas nasales, o su manipulación directa con la propia mano o con un bastón en forma de brazo.

El aliento solar, relieve maya y máscara teotihuacana.

La manipulación del aliento, lámina del Códice Fejervary e imagen de un vaso maya.

Componentes de la respiración

Dentro del sistema Kinam, la respiración se maneja con cuatro objetivos: tonificar el cuerpo, facilitar las kinesis de las posturas, sostener los íconos y confirmar su intento. También tiene importancia en los ejercicios nahuálicos, pues algunos requieren que el organismo esté en estado tonal o solarizado, mientras otros se realizan mejor con un exceso de polaridad negativa.

Por su importancia, conviene que el practicante se familiarice con los aspectos de la respiración. Podemos analizarla desde muchos parámetros; en este estudio nos centraremos en cinco: componentes, polaridad, órganos involucrados, manejo e impacto mecánico.

La respiración se compone de cuatro partes, en el siguiente orden: inhalación, retención en pleno, exhalación y retención en vacío. En la cotidianidad, la respiración se limita a captar y expulsar aire, las retenciones se manifiestan cuando se involucran las emociones.

1. Inhalación. La inhalación es la fase positiva, masculina o cálida de la respiración, asociada al Tonal o mundo perceptible. Produce calor y acelera el metabolismo - dicho en lenguaje técnico, incrementa la Tona. Al inhalar, incorporamos las partículas de vitalidad, lo que estimula los órganos sensoriales y nos predispone a percibir. Para capturar el mundo que nos rodea, conviene enfatizar las inhalaciones, haciéndolas lentas, largas y profundas. Las impresiones así obtenidas se transforman en recuerdos estables.

2. Retención en pleno. El momento que media entre la inhalación y la exhalación es de máxima positividad, que se acentúa si retenemos el aire. Es entonces cuando las partículas vitales se distribuyen por el organismo, y cuando asimilamos, evaluamos, enviamos al banco de la experiencia o rechazamos los datos obtenidos a través de la inhalación. Esta fase favorece la atención y la capacidad de abstraer y hacer deslindes significantes; por ello, conviene retener en pleno si necesitamos atender puntualmente, resolver un problema racional o tomar una decisión.

3. Exhalación. La exhalación es la fase negativa, femenina o fría del acto ventilatorio, vinculada con el Nahual o mundo potencial. Baja la temperatura y el metabolismo, lo que proporciona descanso físico y psíquico, descarga las emociones y atrae recuerdos profundos. Cuando nos emociona un recuerdo, la exhalación se corta automáticamente. La exhalación acentuada (lenta y larga) ayuda a disipar los estados emocionales negativos y es fundamental en la práctica de la recapitulación.

4. Retención en vacío. El momento que media entre la exhalación y la siguiente inhalación es la fase máxima negatividad, sobre todo si la potenciamos al retener en vacío. Atenúa los sentidos, retrae la conciencia y calla la mente. Es entonces cuando descansamos del acto perceptual. Al enfrentar una situación traumática, como un susto o dolor, expulsamos automáticamente el aire y nos quedamos en suspenso. Podemos invertir la relación causal, reteniendo en vacío para borrar imágenes, recuerdos o comandos indeseables.

Las serpientes del aliento, escultura maya y relieve huasteca. Volteo lateral del rostro, relieve olmeca.

Polaridad

Por razones biológico-evolutivas, heredamos un organismo con simetría bilateral; esto significa que la energía vital se polariza a medida que nos activa. Los anahuacas observaron que nuestro lado izquierdo es frío y pasivo, mientras que el derecho es activo y caliente; atribuyeron el primero al nahual y el segundo al tonal.

La polaridad se refleja en el aparato ventilatorio, con dos pulmones, dos aberturas externas, dos canales conectivos y redes circulatorias paralelas. Es fácil comprobar la asociación: si nos acostamos del lado derecho, el orificio nasal izquierdo se abre, lo que calma el organismo.

Después de un rato, nos sentimos incómodos, pues la energía busca instintivamente el equilibrio, de modo que nos volteamos al lado izquierdo, lo que abre el orificio derecho y activa el organismo.

Los anahuacas representaron las características polares de la energía como serpientes que salen de la nariz o la boca, y aprovecharon sus manifestaciones orgánicas como base de un sistema de terapias al que los antropólogos llaman “frío y caliente”.

En la práctica de Kinam, la respiración tiene tres polaridades:

1. Es caliente cuando aspiramos por la ventana derecha de la nariz, retenemos en pleno, movemos la cabeza a la izquierda o contraemos el lado izquierdo del cuerpo.

2. Es fría cuando aspiramos por la ventana izquierda de la nariz, retenemos en vacío, movemos la cabeza hacia la derecha o contraemos el lado derecho del cuerpo.

3. Es tibia cuando respiramos en forma pareja por ambas ventanas de la nariz, minimizamos la retención, mantenemos la cabeza al frente y no contraemos el torso. Por lo general, el resultado de la sesión de ejercicios es un estado de equilibrio de las polaridades. Podemos provocarlo como introducción a la práctica, dedicando unos minutos a la respiración de barredera; ya la describimos a propósito de la postura del Chakmol, pero vale la pena repasar sus movimientos:

1. Volteamos la cabeza hacia la izquierda, aspiramos y retenemos en pleno unos segundos.

2. Volteamos lentamente la cabeza hacia la derecha, abanicando con la exhalación. Podemos visualizar el aire como un chorro de luz que riega el espacio.

3. Una vez que la cabeza se orienta a la derecha, retenemos en vacío por un momento.

4. A continuación, aspiramos, retenemos en pleno y repetimos el ejercicio en sentido inverso.

Órganos involucrados

Sabiamente, la Naturaleza nos permite respirar por la nariz o por la boca; cada uno de estos órganos incide sobre las características de la ventilación.

1. Más allá de su polaridad, la respiración nasal es caliente, nutre y concentra. Es útil para preparar y montar los ejercicios.

2. La respiración bucal es fría; relaja y adormece los sentidos. Es útil para liberar calor después de realizar una actividad intensa.

Podemos combinar ambos órganos de dos modos, con los siguientes resultados:

1. Respiración buconasal. Al aspirar lentamente por la boca y exhalar rápidamente por la nariz, tomamos energía del exterior y la retenemos dentro. Es un ejercicio apropiado para prepararnos para una actividad.

2. Respiración nasobucal. Al aspirar lentamente por la nariz y exhalar rápidamente por la boca, descansamos y vertimos nuestras preocupaciones y tensiones al exterior. Es un ejercicio apropiado para descansar después de una actividad.

Observación: en ambas modalidades, la respiración combinada enfría el organismo, de modo que debemos practicarla con moderación.

Manejo de la respiración

Podemos respirar en dos modos: automático y consciente. La respiración automática es subconsciente, ocurre de forma natural y se adapta al estado del organismo y la actividad a la que nos dedicamos. Tiene unas 18 incidencias por minuto. Se caracteriza porque los pulmones funcionan a una tercera parte de su capacidad, no se llenan ni vacían por completo, manteniendo mucho aire residual. Las retenciones son tan breves, que no las notamos.

Por su parte, la respiración consciente es un acto de manipulación con un propósito ulterior. Tiene dos modalidades, que podemos asumir como ejercicios: observación e intervención.

1. La observación consiste en observar el proceso sin tratar de modificarlo. Parece sencillo, pero, en la práctica, se dificulta, pues atender es intervenir, y la función ventilatoria es muy sensible a las influencias. Comprender esto, es el objeto de este ejercicio.

2. La intervención deliberada es cuando manipulamos las fases del acto ventilatorio. La manipulación es aplicable a todas las fases, así como a sus polaridades y órganos involucrados; presupone, pues, el conocimiento de la mecánica de la respiración. En Kinam, intervenimos la respiración con dos propósitos:

a) Provocar un estado nahual para calmar la mente e introducir la meditación y el ensueño. Para ello, hay que ralentizar y profundizar cada fase del acto ventilatorio, hasta hacerlo tan tenue, que no escuchamos el movimiento del aire en una habitación silenciosa. Esto despierta la memoria profunda, y la capacidad de reflexionar y evaluar.

b) Provocar un estado tonal como preparación para el montaje de las posturas. Lo conseguimos, acelerando las fases de inhalación y exhalación, sin incurrir en superficialidad y sin retener.

Podemos combinar ambos ejercicios con polarización mediante respiración de barredera, o con elección del órgano ventilatorio.

Impacto mecánico

Una vez conocidos los componentes de la respiración, lo siguiente es aplicarlos a la práctica del Kinam. En lo que respecta a las posturas, el principio operativo es la correspondencia: debe haber una relación armónica entre la respiración, por un lado, y las compresiones, movimientos físicos y posiciones del cuerpo, por el otro. Dicha relación es como sigue:

1. Si contraemos el área toráxico-abdominal o nos torcemos de algún modo, disminuye el volumen de aire que podemos aspirar. En tal caso, lo apropiado es exhalar.

2. La pose resultante de la contracción se sostiene con retención en vacío.

3. Si expandimos el área toráxico-abdominal o proyectamos los miembros, lo apropiado es inhalar.

4. Sostenemos la pose resultante de la expansión mediante retención en pleno.