Norte 1. El ocelote

Nombre maya: Balam.
Nombre náhuatl: Tekuani.
Intento: Acecho y devoro mis propias debilidades. 

Postura del Ocelote, escultura zapoteca y figurilla maya.

Uno de los temas más abundantes en la iconografía anahuaca, es la transformación del ser humano en ocelote. A diferencia de los cristianos, que consideran al humano una creación aparte y superior, los toltecas sabían que somos un producto natural; por lo tanto, no tenían reparos en hibridarnos metafóricamente con diversos animales para acentuar ciertos atributos. El ocelote representa el sigilo, el acecho y la capacidad de ver en la oscuridad. En Kinam, esta postura evoca el silencio mental. Como efecto principal, tonifica brazos, piernas y vientre, y produce un estado de alerta.

Incorporación

Nota: se debe realizar sobre una superficie que resbale, para que sea más cómodo deslizar los pies.

1. Preparación. Esta es una postura de desplazamiento frontal y dorsal inferior. Para iniciar, nos colocamos en pose de atención erguida, centramos la mirada, tomamos una respiración completa y aguardamos.

2. Montaje. Al exhalar, nos agachamos, abrimos las rodillas y pasamos los brazos entre las piernas para apoyar en el suelo los puños o las manos abiertas (según nos resulte más cómodo), apuntando al frente, como un felino sentado.  

Postura del Ocelote

3. Tomamos una inhalación y, al exhalar, damos un salto, apoyados en las manos, y proyectamos el cuerpo hacia atrás, cayendo sobre los dedos de los pies. Las piernas se acercan al suelo, pero no lo tocan.

4. Una vez estirados, flexionamos los brazos para que el ombligo se acerque al suelo sin tocarlo. Expulsamos todo el aire y retenemos en vacío por unos segundos.

5. A continuación, estiramos los brazos, incorporamos el torso sin alejar el vientre del suelo, miramos arriba y ventilamos suavemente.

6. Exhalamos y regresamos de un salto a la pose del punto 2. Repetimos el salto cuatro veces.

7. Retorno. Nos levantamos lentamente para volver a la pose inicial.

Contraindicaciones

Practíquese con cuidado, atendiendo a las señales del organismo. Esta postura está contraindicada para quienes padecen de sobrepeso.