Este 1. La moledora

Nombre maya: Kabtun, mano de mortero. Nombre náhuatl: Tesi, molida.
Intento: Me fundo en el seno de la Madre Tierra. 

Postura de la Moledora, esculturas mexica y olmecas, cerámica de Colima.

Postura de la Moledora, esculturas mexicas y olmecas, cerámica de Colima.

En el México antiguo, la moledora de maíz se sentaba sobre sus rodillas con la espalda muy recta, y se desplazaba hacia delante para alcanzar el mortero. No sorprende que esta postura se asocie en la iconografía con Shilonen, madre mazorca, conocida por los mayas como Ishim, divinización del maíz. También se asocia con las embarazadas, probablemente, al ser usada como ejercicio de parto. Además, era el modo correcto como las mujeres se sentaban sobre una estera o sitial.

Por su estabilidad, esta postura sirve para meditar. En Kinam, representa la concentración - el estado previo a la meditación. Uno de sus desarrollos es polar, pues marca la tensión entre la rotación de brazos-cabeza y la orientación de las piernas. Tiene dos efectos básicos: flexibiliza los músculos de las piernas y ejercita los de la espalda.

Incorporación

Nota: la realización se facilita, colocando un cojín bajo las rodillas, o entre las piernas y los muslos.

1. Preparación. Esta postura tiene desplazamiento lateral combinado. Comienza en pose de atención erguida; centramos la mirada, tomamos una respiración completa y aguardamos.

2. Montaje. Primer reto: piernas cerradas. Nos hincamos y sentamos sobre las pantorrillas con la espalda recta. Los pies pueden apuntar hacia atrás o a los lados, o bien puntear hacia delante, según nos resulte más cómodo. Las rodillas pueden ir juntas o un poco separadas. Nos tomamos las manos en gesto de Cuenco, o las colocamos sobre los muslos en gesto de Meditación; también podemos inclinar el torso lo suficiente para alcanzar las rodillas. Cerramos los ojos, colocamos la atención en el entrecejo y sostenemos la postura durante cuatro respiraciones completas.

3. Segundo reto: lateral. A continuación, nos incorporamos sobre las rodillas y nos volvemos a sentar, sacando la pierna izquierda al lado y flexionando la derecha delante. Es necesario mantener erguido el torso. Colocamos los puños sobre el pecho en gesto de Poder y aguardamos.

4. Cuando el aliento se normaliza, tomamos una inhalación y, al exhalar, volteamos lentamente el torso a la izquierda, tanto como sea posible, sin desplazar los puños del centro del pecho. Podemos marcar la compresión en tres exhalaciones. Al llegar a la máxima torsión del torso, la continuamos con la cabeza, mirando atrás. Retenemos en vacío por unos segundos.

5. Complementación. Para complementar el movimiento anterior, nos incorporamos un poco y desplazamos las piernas bajo el cuerpo, de modo que la derecha quede fuera y la izquierda delante. Esta transición hay que hacerla con cuidado para no dañar las articulaciones de las rodillas. Nos volvemos hacia la derecha y retenemos en vacío por unos segundos.

6. Tercer reto: piernas abiertas. Nos incorporamos un poco y abrimos ambas piernas en “W”. Proyectamos los brazos a la altura del pecho, nos tomamos las manos y montamos el gesto de Códice Abierto (consistente en invertir las manos en puño con los dedos entrecruzados, de modo que las palmas apuntan adelante y los pulgares hacia abajo). Deslizamos el cuerpo entre las piernas, cuidando que la espalda permanezca erguida. Realizamos una respiración completa y retenemos en vacío por unos segundos.

7. A continuación, plegamos los brazos, cerramos los puños sobre el pecho en gesto de Poder y repetimos la torsión descrita en el paso 3, primero a la izquierda y luego a la derecha.

8. Retorno. Es necesario retornar del tercer reto con cuidado, pues tiene un fuerte impacto sobre las rodillas. Para ello, nos incorporamos lentamente, lo suficiente para deslizar las piernas bajo el cuerpo, si es necesario, apoyándonos sobre los puños. Una vez descansadas las rodillas, nos levantamos.  

Postura de la Moledora

Contraindicaciones

Esta postura tiene un efecto enérgico sobre las vías digestivas y urinarias, por lo que resulta útil para el tratamiento de afecciones relacionadas con estos órganos. No tiene contraindicaciones en su variante de menor reto, pero, el segundo y tercero deben practicarse con cuidado, y están vetados para quienes padezcan de los ligamentos de las rodillas. Aun si conseguimos montar estos retos con comodidad, no debemos extenderlos demasiado tiempo.